- DEIDADES: Ya sean antiguas o modernas, las deidades y representaciones espirituales frecuentemente encarnan necesidades que no pueden expresarse a través de otros medios. Invóquelos cuando sienta que precisa la ayuda de un poder más elevado.
- SER INTERIOR: También podemos inovocar a nuestro ser interior para que nos guíe y nos proporcione fortaleza. Nuestro ser interior es nuestra mejor parte: la parte sabia, generosa y amorosa. Invoquémosla cuando queramos superar las dudas, las sospechas, los miedos, las preocupaciones, los juicios, la autocompasión, la negatividad y las creencias que nos limitan. También podemos acudir a él cuando queramos invocar los aspectos gozosos, amorosos y creativos de nuestra propia personalidad.
- GUÍAS ESPIRITUALES: Invoque directamente al espíritu del amor, al espíritu de la paz, el de la curación, etc. independientemente de la cualidad que necesite. También puede invocar a personas, santos, héroes y heroínas que usted considere que encarnan dichas cualidades. Invóquelos especialmente cuando tenga que encarar problemas concretos.
- ESPÍRITUS ANCESTRALES: A lo largo de la historia son muchas las culturas que han honrado con santuarios y altares a sus ancestros hallando fortaleza y solaz en ellos. Al igual que sabios abuelos, los espíritus ancestrales siempre están dispuestos a ayudarnos, especialmente cuando nos enfrentamos a preocupaciones familiares.
- ANIMAL TOTÉMICO: Aunque no haya incluido ningún tótem a animal mítico en su altar, aún así puede invocar su poder para que venga en su ayuda. Si, por ejemplo, cree que necesita perspicacia, invoque al espíritu del halcón, cuando tenga que actuar de forma astuta y cauta, invoque el espíritu del zorro.
- ÁNGELES: Invoque a los ángeles para obtener gracia y bendiciones. Del mismo modo que con los guías espirituales, invoque a ángeles específicos para que le doten de cualidades determinadas: el ángel de la sabiduría, el ángel de la aventura o el ángel del gozo. Invoque a su ángel guardián para que le conceda su gracia y orientación.
REPETIR UNA AFIRMACIÓN
De la misma manera que ponemos nuestras afirmaciones por escrito y las dejamos en el altar, podemos enviarnos un mensaje a nosotros mismos, a nuestro ser interior. Repita el mensaje una y otra vez en una suerte de cántico, en voz alta o para sus adentros. Cuide que el mensaje sea breve y positivo procurando decirlo con sinceridad, desde el corazón, y no que simplemente flote en la superfície de su mente. Por ejemplo:
- Me siento feliz, me siento sano, me siento exultante. Las cosas buenas están viniendo ahora mismo a mí.
- Ahora mismo está entrando en mi vida el trabajo perfecto para mí.
- Soy amado y amo. Mi corazón está abierto.
- Estoy en calma, feliz y relajado.
- Si como consecuencia de estas afirmaciones aparecen en su mente pensamientos coléricos, tristes y cínicos, admítalos, pero siga repitiendo su afirmación hasta que los pensamientos negativos se calmen y pueda usted deshacerse de ellos.
REPETIR UN MANTRA
Más breve aún que una afirmación, un mantra consiste en repetir una y otra vez una única palabra. Elija una palabra que haya puesto en su altar o bien una palabra que se adecue a sus necesidades. Por ejemplo: "calma", "paz", "amor". Inspire lentamente por la nariz y espire por la boca. Cuando expulse el aire, deje que con él, su palabra -hablada, susurrada o para sus adentros- fluya hacia el exterior.
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