El blog de los chacras: PEQUEÑOS EJERCICIOS PARA LEVANTAR EL ÁNIMO (I)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

PEQUEÑOS EJERCICIOS PARA LEVANTAR EL ÁNIMO (I)

Hoy os propongo unos ejercicios o rituales para sentirnos mejor con nosotros mismos. Nos pueden ayudar a levantar el ánimo cuando estamos decaídos, a tranquilizarnos cuando algo nos preocupa demasiado o sencillamente nos pueden ayudar a relajarnos y sentirnos mejor en un momento dado.

PARA EMPEZAR BIEN EL DÍA

La respiración es la esencia de nuestra vida. Nuestro estado depende mucho de la forma en que respiramos. Si estamos tensos, nuestra respiración es menos profunda y nuestra energía se restringe.

Para el primer ejercicio no necesitamos nada más que nuestra propia persona. Justo al levantarnos inspiraremos lentamente por la nariz y espiraremos por la boca. En cada respiración intentaremos visualizar la diáfana luz de la mañana. Sintamos como el aire va expandiéndose por nuestro cuerpo dejándonos una sensación de vitalidad y bienestar. Imaginamos que al respirar, todo nuestro cuerpo va despertando. Con cada espiración sentiremos que poco a poco nos vamos deshaciendo del pasado y de cualquier experiencia negativa.


ENTREGA AL NUEVO DIA

Para este ejercicio nos pondremos delante de la ventana de nuestra casa que tenga las mejores vistas. Miraremos hacia el exterior, nos concentraremos en la zona del corazón y sentiremos como nos vamos relajando. Intentemos ahora visualizar una luz verde brillante que surge del corazón y se va expandiendo hasta llenar nuestro pecho. Extenderemos los brazos imaginando que abarcamos el dia atrayéndolo hacia nuestro corazón. Si hace sol y el cielo luce un color azul, extendermos los brazos como intentando atraerlo. Intentemos sentir como absorbemos el color azul el cual nos genera un cosquilleo por todo el cuerpo. Dejemos que nuestra mente se llene con esta suave claridad azul.


SONREIR AL ESPEJO

Este es el ejercicio más sencillo de todos. Es lo primero que deberíamos hacer al levantarnos. Nos miraremos al espejo y nos sonreiremos a nosotros mismos. No es necesario que sea una sonrisa verdadera, basta con intentar sonreir delante del espejo, aunque sea una risa falsa. Piensa en todo lo que simboliza una sonrisa: amistad, aprobación, gozo, bienvenida, ánimo... Mírase al espejo y sonría cada mañana. La alta dosis de energía positiva que va a obtener supera con creces cualquier antidepresivo.

DUCHA PODEROSA

Al entrar en la ducha nos imaginamos inmersos en un charco de agua cristalina y en medio de un jardín lleno de flores. Dejamos que el agua nos caiga sintiendo que la negatividad se va disipando. Cogemos un puñado de sal y nos frotamos suavemente el cuerpo -la sal es una sutancia purificante natural-. A continuación nos aclaramos imaginando que los rayos del sol se mezclan con el agua y nos van llenando de radiante vitalidad.

VESTIRSE

Utilizaremos el acto de vestirnos como una oportunidad para arroparnos de energía positiva. Extenderemos la ropa que vayamos a ponernos y tomaremos cada prenda sintiendo cómo se va cargando con la cualidad que hemos elegido. Por ejemplo un jersey puede simbolizar la alegría que deseamos para el día, o nos podemos concentrar al ponernos los zapatos, que éstos nos llevan por la ruta que deseamos seguir con firmeza. Al ponernos cada prenda nos concentraremos en cada una sintiendo cómo las cualidades que les hemos asignado nos "visten". Podemos utilizar los siguientes colores para destacar la cualidad que deseamos:

  • ROJO si necesitamos valor y confianza.
  • NARANJA si necesitamos energía y espontaneidad.
  • AMARILLO si queremos sentirnos optimistas y con la mente despejada.
  • VERDE para combatir el estrés y mantener el equilibrio.
  • TURQUESA para combatir todo tipo de influencias adversas.
  • AZUL si necesitamos expresarnos con claridad y serena autoridad.
  • VIOLETA cuando nos sintamos espirituales.

PARA CONSEGUIR CALMA

Si queremos despejar la mente y tranquilizar el espíritu, podemos realizar lo siguiente:

Necesitaremos una vela y escogeremos un lugar tranquilo. Prenderemos la vela, respiramos profundamente y observamos como la luz de la vela forma un halo dorado a nuestro alrededor. Imaginemos que ésta luz cálida fluye hacia nosotros disolviendo suavemente el estrés o negatividad que nos afecta. Partiendo desde los pies y subiendo por las piernas, subiremos la atención al estómago, pecho, brazos, hombros y dejamos que la luz nos vaya inundando hasta llegar al rostro y cabeza, haciendonos sentir que resplandece de gracia luminosa. Dejamos que esta luz radiante llene nuestra mente con el brillo de su calma. Gocemos de esta sensación durante un par de minutos. Apagamos luego la vela y con el espíritu ya relajado y renovado nos podremos reintegrar a nuestros quehaceres.

Fuente: Rituales para cada dia

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