El blog de los chacras: RITUALES: LAS ESTACIONES DEL ALMA (II)

miércoles, 3 de marzo de 2010

RITUALES: LAS ESTACIONES DEL ALMA (II)

EL CALENDARIO SOLAR

Todas las culturas y pueblos disponen de una serie de fiestas y celebraciones estacionales. Los antiguos celtas se regían por un calendario solar y otro lunar que les proporcionaba los ciclos de luz y oscuridad, de nacimiento y muerte y de verano e invierno. El calendario solar describe el recorrido que hace el sol desde la oscuridad del invierno hasta su gloria total en pleno verano y volver nuevamente a la oscuridad. En esencia se trata de un calendario rural que se rige por las estaciones de acuerdo al ciclo de arar, sembrar la tierra y cosechar. En lo más profundo de nuestro incosciente existe algo que también se rige por este ciclo estacional de verano e invierno, de la luz y la oscuridad, de siembra y de cosecha. Sin embargo, muy pocos de nosotros habitamos actualmente en medios rurales, que viven en función de la fecha de las celebraciones para saber cuando plantar el maíz y cosechar el heno. Pero todavía podemos aprovechar este impulso profundo a fin de poder armonizar nuestros propios ciclos internos y vivir de acuerdo con esos ritmos naturales en vez de vivir contra ellos. Cada uno de los siguientes antiguos festivales solares incluyen sugerencias para hacer un altar, un tema al que consagrar el día y un ritual para ayudarle a encontrar el estado de ánimo para celebrarlo como corresponde.

El festival de Yule y el solsticio de invierno

El solsticio de invierno, el antiguo festival de Yule, llega unos días antes de Navidad, el 21 de Diciembre. Es el día más corto del año, el día antes de que el sol comience su largo y lento recorrido de regreso al verano. Considérelo como el inicio de las fiestas navideñas en que se celebra el renacimiento del sol (o del Hijo). Tradicionalmente se trata de fechas de finalización y cierre del año y comienzo del siguiente. Prepárese para el nuevo año terminando todos los asuntos que tenga pendientes y atando todos los cabos sueltos. Termine esos trabajillos que ha estado dejando para el día siguiente; ponga orden en su correspondencia y archivos. Haga una limpieza general y deshágase de todas aquellas cosas que haya terminado. Asegúrese de que su vida física (metafóricamente) esté lo más despejada posible. Mientras menos abarrotada de cosas esté su casa, más espacio tendrá para invitar a entrar las cosas buenas en su vida.

ALTAR
En el solsticio de invierno se celebra que los días cortos dejan paso a días que empiezan a alargar. Es la promesa de que incluso en lo más crudo del invierno, la primavera y el verano llegarán y el sol regresará. Haga un altar de velas para reflejar este hecho. Reúna varias velas, especialmente rojas, naranjas y doradas, de todas las formas y tamaño que encuentre. Añada muchas cosas doradas, espejos y cualquier otra cosa brillante que refleje luz. Coloque entre las velas pedacitos de papel que contengan su agradecimiento por los logros conseguidos en el año que acaba y sus esperanzas y ambiciones par el año entrante. (No obstante, no se olvide de las debidas precauciones con respecto al fuego). Este altar también le será muy útil para el ritual del solsticio que se presenta más adelante.

EL TEMA DEL DÍA ES...

Ordene su desorden corporal. Ya sea simbólicamente o no, quizá le vendría bien ayunar un poco durante un día cuando lleguen las fiestas de Navidad. Coma gran cantidad de alimentos de color amarillo y naranja para honrar al sol y contribuir a limpiar su sistema: naranjas, zumo de limón, manzanas rojas, zanahorias y calabacín (hágase sopas y zumos a lo largo del día). Beba agua caliente con zumo de limón y té de jengibre endulzado con miel dorada. Levante los zumos para que reciban la luz del sol y visualice cómo se impregnan de energía. Aproveche al máximo la luz que haya para darse un rápido paseo a pie o en bicicleta, por la mañana o a la hora de comer. Deténgase unos instantes donde haya árboles o arbustos y sienta la vida en cada cosa profundamente recogida en sí misma, sin inquietarse o preocuparse por lo que debería estar haciendo, simplemente descansando y esperando los primeros rayos de sol para despertar a la vida de nuevo. Prepare Un baño para el espíritu [ver post del 21 de enero de 2010 "Pequeños ejercicios para levantar el ánimo (V)] y añádele aceites de naranja y limón. Báñese a la luz de las velas y visualice la luz y perfume fluyendo hacia usted. Inspire hondamente el perfume e imagine que le llena de un cálido resplandor.

Ritual del solsticio de invierno

Si usted ha hecho un altar de solsticio con velas, utilícelo para este ritual. Si no es así, use una media docena de velas blancas o de color dorado.

NECESITARÁ:

  • Un altar a velas, como se indica arriba
  • Lápiz y papel
  • Un apagavelas (si tiene uno)
  • Cerillas o un mechero

Encienda todas las velas de su altar o allí donde esté realizando este ritual. Siéntese y piense sobre el año que está terminando. Piense en aquello que es importante para usted: el trabajo, sus relaciones interpersonales, el crecimiento espiritual o creativo, o una meta o ambición específica. Tómese su tiempo para efectuar una evaluación subjetiva de lo que le ha ido bien, de lo que haría de forma diferente en otro momento, de lo que ha logrado, de lo que usted quiere dejar atrás y de lo que quiera que siga adelante. Escriba los puntos clave en un trozo de papel. Dóblelo y guárdelo en una agenda, libro de recuerdo o allí donde guarde cosas de este tipo. Con el apagavelas o bien con los dedos pulgar e índice humedecidos, apague todas las velas. Siéntese durante unos instantes en la oscuridad. Éste es el intervalo entre el año que se ha ido y el que está por venir: un momento de pausa antes de que todo el gran ciclo comience de nuevo. Por el momento no hay nada: el pasado se ha ido y el futuro está aún por venir. Vuelva a pensar en los árboles y arbustos y en la vida recopilada en las profundidades de éstos, descamando y esperando. Despídase del pasado y deje que sus esperanzas más hondas en el futuro se manifiesten desde si interior a partir de la oscuridad. Tome las cerillas o mechero y vuelva a encender las velas. Dé la bienvenida a la luz y la calidez que vuelven a su vida. El sol ha regresado y ha comenzado el nuevo ciclo. Piense en sus esperanzas y planes para el año entrante. Ponga por escrito sus metas e intenciones clave. Doble el papel y póngalo o bien en el altar o debajo de una de las velas. Deje las velas encendidas durante un rato.





Fuente: Rituales para cada día

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